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lunes, 1 de agosto de 2011

EL TESORO ES LA ISLA

Coordenadas: 05º30’57” latitud norte, 87º03’40” longitud oeste “La isla más hermosa del mundo”, estas fueron las palabras de Jacques Cousteau cuando visitó la Isla del Coco. Quizás es una descripción sencilla, pero ante la belleza del lugar, las palabras parecen no alcanzar. Ubicada en el Océano Pacífico a 532 kilómetros al suroeste de Cabo Blanco, la Isla del Coco se levanta como una perla en medio del mar. Poseedora de una belleza por todos admirada, es hoy un sitio de importancia mundial.


UN POCO DE HISTORIA

El primer buceo en la isla del que se tiene noticia, se realizó en el año 1905, después de que el 7 de febrero zarpara de Puntarenas el vapor de bandera costarricense “S.S. Turrialba”, el cual llevó remolcada una barcaza para las operaciones de buceo. El propósito final del viaje era, según el libro “La Isla del Coco”, del autor costarricense Christopher Weston, “aumentar el conocimiento que se tenía del mundo submarino, y claro que nunca estaría de más, echar una ojeadita en busca de algún indicio del ya famoso tesoro de Lima”. Así fue como arribó un grupo de buzos de escafandra y otras personas que debían trabajar en labores de cartografía en la porción terrestre de la isla. En 1925, de acuerdo con la obra de Weston, el mundo submarino de la isla recibió la visita de William Beebe, quien después de estar varios días relató historias impresionantes sobre su aventura.
El desfile de personajes lo continuó Hans Hass, quien en 1954 en su famoso barco Xafira y acompañado de su intrépida esposa Lotte Hass, llegó a estas aguas, retratando el sitio como “sencillamente increíble y fantástico”. Hass hizo buceos en varias partes de la isla y quizás los que más lo sorprendieron fueron realizados cerca de la Isla Nuez (hoy conocida como Manuelita) y sobre la que dejó una predicción que se cumplió al pie de la letra: “aquel que logre bucear en la parte norte de la Isla Nuez, descubrirá cosas maravillosas y sorprendentes”. Para finales de los 50 y principios de los 60, el atractivo de la isla fue mayor entre los aficionados al buceo y la pesca, que entre los propios cazadores de fortunas. De esta forma, se empezaron a organizar viajes para aficionados a la pesca y montañistas.
En 1976 quien llegó por estas latitudes fue Phillippe Cousteau, hijo del oceanógrafo francés Jacques Cousteau. Él acuatizó con su hidroavión el PBY Catalina Calypso II, el mismo en el que dos años más tarde encontró su muerte. Hasta este momento, las visitas a la isla habían tenido un tinte investigativo-exploratorio pero en los ochentas la dinámica comenzó a cambiar y fue cuando se hicieron los primeros intentos formales para realizar expediciones con turistas. En 1980 una goleta llamada Victoria ofreció charters a Cocos, viajes que fueron aprovechados principalmente por turistas europeos, para ir a bucear. Con la puesta en operación de los barcos Okeanos, Undersea Hunter, y el Sea Hunter se amplió el acceso a la isla como sitio de buceo, incorporándose otros objetivos como los de exploración científica y fotográfica.

LABORATORIO NATURAL

En tan solo 24 km2, la Isla del Coco alberga una serie de condiciones climáticas y ecológicas que la hacen tener una importancia científica y geopolítica de gran cuantía para Costa Rica. Constituida como Parque Nacional en 1978 y como Área de Conservación posteriormente, a partir de ese momento la isla empezaría a ser acreedora de diferentes títulos internacionales que refuerzan su trascendencia.
El 4 de diciembre de 1997, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO, la declaró Patrimonio Natural de la Humanidad y en 1998 fue distinguida como Humedal de Importancia Internacional bajo la Convención Internacional Ramsar. La Isla del Coco es un territorio oceánico poseedor de una biodiversidad única y excepcional, con organismos de diversos orígenes y un alto endemismo, que la convierten en un laboratorio natural, desde donde se pueden investigar especies y monitorear el clima.


UNA RADIOGRAFÍA

Con una precipitación anual promedio de 7000 mm, Cocos (como aparece en algunos mapas), es poseedora de un clima tropical per húmedo y de una temperatura promedio de 27º C. Por estas características, no es fácilmente perceptible la época seca. Es en los meses de enero a marzo, setiembre y octubre, que se presenta una disminución en las lluvias, por lo que se le considera como el período seco. Sin embargo, en ocasiones las lluvias son extremas y se presentan a lo largo del año. Su topografía es irregular y abrupta, con presencia de acantilados, ríos, quebradas y cascadas. Alrededor de la isla hay un gran número de cuevas submarinas y dentro de ella, el punto máximo de elevación es el Cerro Iglesias, con una altura de 575 m.s.n.m.

AÑOS ATRÁS

Según Christopher Weston, autor del libro Isla del Coco y gran conocedor de ese territorio, existen diversos registros históricos. Uno de ellos data de 1526 y da fe del primer arribo documentado, el visitante fue el navegante español Juan Cabezas. Treinta años después, en el planisferio de Nicolás Deslines estaba presente la isla con su nombre actual, pero no fue hasta el 21 de agosto de 1869 que pasó a ser parte del territorio costarricense. Esto se logró gracias a la gestión del presidente de la República don Jesús Jiménez, quien comisionó al Teniente Rafael Oreamuno a que enarbolara la bandera tricolor.
Sin embargo, en 1832 fue cuando los costarricenses de la época tuvieron el primer contacto con la isla, debido a que una expedición de chilenos se había extraviado y el gobierno envió un navío para su rescate. Incluso se afirma que fue gracias a esta acción, que Costa Rica ganó derechos sobre la isla y todavía es difícil de imaginar cómo llegaron hasta allá los encargados del rescate y en cuánto tiempo. Siendo ya territorio de Costa Rica, en 1874 el General de División y Presidente de la República Tomás Guardia, consideró utilizar la isla como presidio. Los gastos operacionales eran tan altos que el gobierno no pudo seguir costeándolos, por lo que en 1882 se suspendió el decreto.

CURIOSOS VISITANTES

Las notas apuntan que desde el siglo XVII, este territorio recibía visitantes muy particulares. Piratas y corsarios encontraron en la isla un lugar de descanso y abastecimiento de agua, madera y peces, que les permitía alimentarse y recargar sus naves. La mayoría de estos piratas traía consigo no solo la necesidad de encontrar albergue para ellos sino también para sus tesoros. Así, el pirata Edward Davis de quien se cree que saqueó un tesoro en León de Nicaragua; Benito Bonito y el capitán William Thompson, quienes se sospecha sustrajeron el tesoro de Lima, estuvieron por estas coordenadas.
Cuenta la leyenda que esos tesoros quedaron ocultos en la isla, por lo que para muchos caza recompensas, se convirtió en una “expedición” casi obligatoria, a tal punto que se le llegó a llamar la Isla del Tesoro. Incluso el alemán Augusto Gissler, nombrado Gobernador de la Isla en 1897 y quien quiso establecer a 50 familias alemanas con el fin de que trabajaran la tierra, trató durante 17 años de encontrar alguno de los tesoros infructuosamente. El impacto ecológico de esta búsqueda fue nocivo, por lo que según comentó don Fernando, actualmente solo se otorgan permisos con fines investigativos, dado que la isla es un gran laboratorio.


¿QUÉ HACER?

Hablar de la Isla del Coco es hablar necesariamente de un destino mágico para los amantes del buceo, que pueden encontrar una rica fauna y flora marina. Llegar hasta la isla no es tarea fácil ni económica. El viaje puede tardar de 30 a 36 horas con mar calmo, por lo que en la mayoría de los casos las personas deben tomar alguna operación turística, debido a que llegar por medios propios es difícil. Los navíos solo pueden anclar en dos de las bahías: Wafer y Chatham. Esto debido a que en las otras hay presencia importante de arrecifes y además las mismas condiciones del mar, podrían dificultar el ingreso de barcos.
El derecho de anclaje oscila de $25 a $150 dependiendo del tamaño del navío y el derecho de admisión es de $25. Por las condiciones y características de la isla, no se ofrece a los visitantes ningún lugar donde se puedan hospedar, ni comodidades para la compra o preparación de comida. Eso sí, en las instalaciones del parque se pueden encontrar duchas y sanitarios. Lo anterior, conlleva a que prácticamente la vía más cómoda de llegar y permanecer en las costas de la isla, sea por medio de empresas que se dedican al turismo en la zona. Si bien el buceo es una de las principales atracciones, dentro de la isla es posible recorrer senderos, visitar cataratas y miradores que le regalarán un frescor a sus ojos. Su clima, el mar, su biodiversidad, sus costas. Todo en conjunto hace de la Isla del Coco una excelente escapada para nacionales y extranjeros. Si bien no es un viaje que se pueda realizar todos los meses (por distancia y por costo), podría ser una bonita meta por alcanzar el visitarla al menos una vez en la vida. El verdadero tesoro de la Isla, no está escondido sino que está a la vista de cuantos afortunados llegan hasta allá.

AL AGUA

Pero, ¿qué es lo que ofrece la isla que la hace ser uno de los destinos más apetecidos del mundo para el buceo? Se considera que el buceo en la isla no es recomendado para buzos con poca experiencia, pero que la belleza y variedad en la biodiversidad marina, es un anzuelo al que nadie puede escapar. Uno de los requerimientos que usted debe cumplir si desea bucear en la isla, es poseer licencia de “Open Water Diver” y, preferiblemente, de “Advanced Open Water Diver”, por cuanto se trata de un buceo de riesgo, con corrientes cambiantes que pueden desplazar a las personas.
Aunque las compañías que realizan los tours a la isla proporcionan los tanques y las pesas, uno debe aportar el equipo básico personal: regulador, chaleco compensador de flotabilidad (B.C.D., por sus siglas en inglés), mascarilla, traje húmedo de cuerpo entero y aletas. En cuanto a los sistemas para bucear, se puede usar el Nitrox (mezcla de nitrógeno y oxígeno), sabiendo que disfrutará de mayor tiempo de permanencia bajo el agua, sacrificando un poco la profundidad de inmersión. Si se desea realizar un buceo profundo, la mejor opción es el multinivel, usando aire comprimido. De hecho, el buceo a multinivel es el más recomendado por Nicola Ghersinich, Dive Master e Instructor con vasta experiencia en la Isla del Coco. Este método requiere conocimientos avanzados y se logra alargar el tiempo de la inmersión a una hora o más, mediante el manejo escalonado de las profundidades visitadas, hasta de 140 pies, y los lapsos de superficie. El único punto de buceo en el que no se practica el multinivel es en Silverado, por su perfil topográfico.


DE NOCHE Y DE DÍA

El buceo puede ser diurno o nocturno y el tipo de fauna y flora que va encontrar en estos dos ambientes es muy diferente. Por ejemplo, por el comportamiento de los depredadores: durante el buceo nocturno es común ver cazando a los tiburones punta blanca y a los grandes jureles, mientras otros animales descansan. Las bondades de la isla son tantas, que ofrece grandes posibilidades de tener muy buena visibilidad, a pesar de poseer un nivel alto de precipitación anual. Si el sol impone sus fuerzas, el rango de visibilidad puede alcanzar los 100 pies, pero si decide dar paso a la nubosidad, disminuirá a unos 50-70 pies. A pesar de que cualquier momento es bueno para ir a la isla, los expertos recomiendan ir en verano, de enero a marzo parece ser la mejor época para disfrutar de todo el esplendor de la isla y de sus aguas.
Si escuchamos el consejo y la experiencia don Christopher, él recomienda Bahía Wafer como uno de sus puntos preferidos para bucear. A unos 120 pies de profundidad, encontrará el viejo barco hundido Resolución, por lo que podrá no solo conocer el sitio sino repasar la historia, pues es la misma embarcación que transportaba a los chilenos que Costa Rica mandó a rescatar en 1832. La Isla Manuelita, es otro buen lugar para bucear, poseedora de un hermoso jardín de corales. A la altura de lugares como Australia, Tahití y Borneo, la isla cautiva a quienes surquen sus aguas en busca de aventura. Aquellos que aprecian la esencia de la aventura, encuentran en este lugar una gran obra natural.

BUCEO EN LA ISLA

Tipos de buceo:
Multinivel -excepto en Silverado-, Nocturno -especialmente en Isla Manuelita- y Nitrox en la mayoría de los puntos.
Puntos sobresalientes: tiburón plateado solo en Silverado, de ahí su nombre; corales en Isla Manuelita; tiburones martillo en Dos Amigos, Manuelita, Roca Sucia y Alcyone.
Profundidad máxima: 130-140 pies.
Temperatura: entre 24ºC y 28ºC en el fondo y un promedio de 28ºC en la superficie.
Traje recomendado: traje húmedo de cuerpo entero, de neopreno de 3 mm mínimo y guantes.
Visibilidad: mínimo 60 pies, en verano es la mejor, hasta de 100 pies. Ha habido dificultades temporales durante el fenómeno El Niño.

MUNDO DE CONTRASTES

La Isla del Coco es oceánica, lo que la hace singular y escasa en el mundo. En sus inicios, estaba desprovista de vida y la colonización de organismos fue lenta porque se encuentra muy lejos de otras tierras. Es esta misma condición que hace que la Isla cuente con muchas especies endémicas debido a “la evolución en territorios aislados y a la ausencia de flujos genéticos externos, especialmente continentales”, expone Michael Montoya en su reporte “Isla del Coco, una introducción a su historia natural”. La Isla se erige como un punto de convergencia de especies marinas pelágicas migratorias, que llegan hasta sus costas a alimentarse o reproducirse, por lo que su existencia es de gran importancia para el mantenimiento de los recursos de la zona.
Otra característica es que al estar ubicada en la Zona de Convergencia Intertropical, es la “única isla oceánica con carácter pluvial en el Pacífico Tropical del Este, con muy altas precipitaciones anuales, lo cual constituye una característica excepcional en el contexto regional”, apunta Montoya. Su flora y fauna es una mezcla de elementos biológicos de distintos orígenes, que están bajo la influencia de un sistema de corrientes marinas, una historia geológica particular y un aislamiento de la influencia americana.


DE AFUERA

La fauna de la Isla del Coco, es muy diversa y posee un alto grado de endemismo. Empero en la clase de los mamíferos terrestres, no es esa la regla. Cocos cuenta con cinco especies de mamíferos, todos ellos traídos de afuera o especies introducidas: cerdo cimarrón (Sus scrofa), venado cola blanca (Odocoileus virgianianus), rata (Ratus ratus), cabra (Capra hircus) y gato doméstico (Felis catus). Según lo indicó Fernando Quirós, Director del Área de Conservación Marina Isla del Coco, ACMIC, actualmente se están desarrollando acciones para crear un programa de erradicación de estos animales, debido a que su presencia ha causado daños al hábitat y a las especies autóctonas.
La avifauna corre mejor suerte, pues su presencia en la Isla alcanza las 100 especies. De éstas, 13 son residentes, de ellas tres son endémicas: el mosquerito (Nesotriccus ridgwayi), el cuclillo (Coccyzus ferrugineus) y el pinzón (Pinarolozias inornata). Este último, pertenece al grupo de los pinzones de Darwin, quien los usó para proponer su teoría de la evolución. La paloma del Espíritu Santo o charrán blanco, también suele llegar a estas tierras, de hecho es su único sitio de anidación en el Pacífico Oriental.

SANGRE FRÍA

Los animales de sangre fría son quizás los más escasos de la Isla. Se conocen solo dos especies terrestres: la lagartija anolis (Norops townsendii) y el geko (Sphaerodactylus pacificus), ambas endémicas. En sus aguas se puede encontrar a la tortuga lora del Pacífico, a la verde y la carey. La diversidad es mucha. Los crustáceos se suman a la lista, al igual que los invertebrados, de los que se han registrado más de 800 especies, con un endemismo promedio del 14%. Uno de los casos más curiosos es el de un escorpión, que no solo es propio de Cocos, sino que es muy antiguo, con similares en África. Y en las aguas también hay de donde escoger. Peces de agua dulce endémicos: chupapiedras, un gobio y una guabina. En el mar se puede ver al delfín hocico de botella, la orca falsa, la ballena jorobada y cachalotes. No se debe dejar de mencionar a las manta rayas y a las 27 especies de tiburones, predominando los punta blanca, el azul, el ballena y el martillo. Se une a esta vitrina submarina las 32 especies de coral (9 de agua profundas).


VERDE, MUY VERDE

La Isla cuenta con un bosque denso y verde, dado que las precipitaciones anuales son muy altas (de 5 000 a 7 000 milímetros). La flora de Cocos responde a un proceso de dispersión, “facilitada por medio de aves, vientos, corrientes marinas y materiales flotantes”, asegura Montoya. A pesar de ello, no existe mucha variedad. Se tienen contabilizadas 235 especies de plantas con flores y semillas, junto a ellas hay 74 especies de helechos. Mayor número de especies se han encontrado en hongos, contabilizándose unas 85 pero se cree que falta un 50% de ser inventariado. Dentro de toda esta gama de flora, sobresalen tres endémicas: el palo de hierro (Sacoglottis holdriedgei), el guarumo y la palma de coco.
En general, la vegetación de la Isla corresponde a la de un bosque tropical lluvioso, pudiéndose identificar zonas litorales, a alturas menores a 50 metros que crecen en acantilados y en las partes bajas de las bahías. Por otro lado, está la vegetación de la zona montañosa, que es la de mayor cobertura y está presente en alturas superiores a los 100 metros. Musgos, líquenes y bromelias, son otras de las joyas que conforman el gran tesoro de la Isla del Coco. En un territorio de tan solo 24 km2 , este tesoro natural es el que ha permitido que Cocos se haya convertido en un salón de estudio sin límites de cemento, para comprender mejor fenómenos climatológicos y oceanográficos, generando información para Costa Rica y el mundo.

INVENTARIO DE BIODIVERSIDAD DE LA ISLA DEL COCO: AQUÍ PARECEN NÚMEROS, PERO ES VIDA

1.300 especies animales, marinas y terrestres.
228 de mamíferos (10 terrestres introducidas y cinco marinas).
600 de moluscos marinos.
más de 260 especies de peces marinos (27 endémicas).
32 de corales.
235 especies de plantas (58 especies de plantas y 17 de helechos son endémicas).
362 especies de insectos (64 endémicas).
85 de hongos.
2 especies de reptiles (ambas endémicas).
3 especies de arañas.
100 especies de aves (3 endémicas).
57 especies de crustáceos.
…y la lista continúa.

ALGUNAS RECOMENDACIONES

Si desea visitar la Isla del Coco es bueno que conozca algunas de las regulaciones que se han establecido, con el fin de que la presencia de turistas no afecte el territorio:
Cada persona es responsable de la basura que genere, por ello, debe de asegurarse de sacarla de la Isla.
No está permitido acampar.
El buceo no puede realizarse en grupos mayores de 10 personas y deben estar liderados por un Dive Master.
No es permitido acosar la fauna marina ni terrestre.
La flora no puede ser extraída.


Fuente: Elvira Sancho, Significado y protección de Isla del Coco, Revista Ambientico Nº 88, UNA, enero del 2001; y FAICO.
*** Información cortesía de Revista Eco Spor
 
 
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